Al torcer y comprimir los órganos abdominales, las posturas de yoga proporcionan un masaje endocrino, mejoran la circulación local y eliminan las toxinas estancadas. 

Las posturas físicas, las técnicas de respiración, ayudan a calentar y energizar el cuerpo, con lo que se incrementa el metabolismo. Además, la respiración en tres fases ayuda a activar el sistema nervioso parasimpático, lo que ajusta los desequilibrios hormonales.

Las torsiones, las flexiones de espalda, las flexiones hacia delante y las inversiones se usan para estimular el sistema endocrino, ayudan a desplazar la ira y alinean la columna vertebral, también contribuyen a estimular, energizar el cuerpo, los órganos abdominales y, por tanto, aumentan el metabolismo.

Al realizar actividad física, se segrega una hormona llamada serotonina; esta hormona va a disminuir la sensación de hambre, por lo que quienes padecen hipotiroidismo van a verse beneficiados, ya que suelen aumentar de peso.

Cabe aclarar, que toda actividad física debe ser supervisada por un experto, con el objetivo de que, si la persona está siendo medicada, esto no interfiera con el ejercicio, ya que puede provocar sensaciones de aceleración del ritmo cardíaco, alteraciones respiratorias, entre otras cosas.

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