La disociación es una sensación mental de separación del cuerpo, de aquello que pueda estar ocurriendo, y que aparece ante una situación traumática, cuando se experimenta un estrés intenso, o incluso por aburrimiento.

Se trata de un mecanismo de defensa; puede ser muy suave, como soñar despiertos; algunos la definen como una desconexión, en donde el individuo se separa de su entorno, lo que le permite soportar la situación traumática que está padeciendo.  

La disociación puede ser patológica o no patológica

Cuando es patológica, la persona puede experimentar despersonalización, un sentimiento de que no es real. También puede ocurrir que se sufra una sensación, de que el mundo el que no es real. 

En esta disgregación patológica también se suele experimentar amnesia, o pérdida de memoria y en un estado máximo de disociación se puede llegar a producir varias identidades; lo que se conoce como trastorno de personalidad múltiple.

Pero cuando no es patológica, la disociación es una respuesta normal, nos ocurre a todos cuando nos aburrimos y no estamos pendientes de lo que está ocurriendo a nuestro alrededor, fantaseando. 

En realidad, convivimos a diario con pequeños episodios de disociación, como cuando estamos “pajareando”, como decimos en México, y no es algo extraño. 

También nos puede ocurrir en episodios de estrés, nos distanciamos emocionalmente de donde estamos, involuntariamente, esto nos indica que nuestro estrés debe ser tratado, para ello, el Centro Maestro de Bienestar tiene opciones como: masajes relajantes o terapéuticos, con piedras calientes, de reflexología, o un masaje con pindas.

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