¿Sabes quiénes viajan contigo en el metro?, la respuesta podría sorprenderte. 

De acuerdo a una investigación hecha por investigadores en Hong Kong, cuando se viaja en metro, dejas atrás los microbios que traías y recoges otros nuevos.

Nuestra piel es un rico ecosistema con cientos de diferentes tipos de bacterias, que, durante el día, recoge microbios por doquier, y aunque nos protege, no logra detener a todos los patógenos.

Investigación

Como área experimental, se tuvo al metro de Hong Kong; el equipo de investigación le pidió a un grupo de voluntarios, que recorrieran varias líneas de metro durante media hora, tanto por la mañana como por la noche, para simular una experiencia de viaje realista. 

Antes de que estos voluntarios abordaran el metro, se lavaron las manos. Se les indicó que se aferraran a un pasamanos, un poste o una manija durante la duración de su viaje en metro. 

Posteriormente, sus manos fueron analizadas para detectar bacterias y la población bacteriana se determinó utilizando métodos modernos de secuenciación de ADN. 

Los investigadores descubrieron que las poblaciones de microbios matutinos diferían en gran medida de una línea de metro a otra, y que esto dependía del entorno alrededor de las líneas de metro específicas. 

Mientras que, en la Ciudad de México, cerca de 6 millones de personas utilizan las 12 líneas de metro, y con base en otro estudio, éste llevado a cabo en el 2017 por estudiantes del Centro Universitario México, detectaron que, de entre las bacterias encontradas en este sistema de transporte público están: pseudomonas, bacilos, estafilococos y estreptococos, y ninguna representa riesgo alguno, pero, aquí existe una variante, que permite la proliferación de enfermedades estacionales, o incluso las estomacales, ya que un alto porcentaje de los usuarios, consume alimentos dentro del metro, como la salmonella, y las enterobacterias, asociadas con enfermedades respiratorias, por dar ejemplos.

De allí que, en los últimos meses, el Metrobús haya implementado recomendaciones que dicen: “No consuma alimentos dentro del autobús”.

Este es sólo un ejemplo, ya que cualquier transporte público en el mundo genera la diseminación de agentes patógenos, por ello se recomienda, no comer cuando se viaja, ya que se producen limitantes en las medidas de higiene.