Daniel tiene 16 años; aunque ya casi no se le nota, aún mantiene signos del Trastorno del Espectro Autista (TEA). En la actualidad cursa el primer año de preparatoria, nunca ha asistido a una escuela de educación especial, y entre sus logros destaca que de la secundaria se graduó con 9.4, promedio superior al de varios de sus compañeros que no padecen TEA.

Aunque hoy día apenas es un adolescente, el camino ha sido largo para la familia de Daniel, pues a sus dos años de edad, cuando todavía era un bebé, fue sometido a una valoración médica, ya que en el prescolar donde cursaba prematernal advirtieron que su comportamiento era diferente e incluso obligaron a sus papás a practicarle una prueba de audición para saber si escuchaba bien.

Daniel habla inglés, formalmente estudia francés y por cuenta propia aprende coreano, japonés y sanscrito. Otras actividades que han logrado captar su interés son la danza, el canto y la ejecución de instrumentos musicales como la batería y el piano, los cuales domina sin dificultad.

El Trastorno del Espectro Autista es un grupo de condiciones de la mente que hacen que quienes los padecen, se comporten, piensen y perciban al mundo de forma diferente, pues tanto neurotransmisores como las estructuras que conforman al cerebro, no operan de la misma forma que en el grueso de la gente. En este sentido, un intento de explicar cómo perciben al mundo las personas con TEA, es imaginar que todos los estímulos que hay alrededor de uno, se perciben con la misma intensidad y al mismo tiempo, es decir, el ruido, las luces, la conversación, todo está en un mismo nivel, que además es alto, sin la posibilidad de discriminar o discernir, lo que se refleja en el comportamiento.

El TEA es una condición mental que hasta 2016 afectaba el bolsillo y la dinámica familiar de 1 millón 130 mil hogares mexicanos, personas que, acorde con la distribución de pobreza y riqueza en el país, en su mayoría carecen de los recursos necesarios para orientar, capacitar y aprovechar las virtudes de las personas con alguno de los tipos del espectro autista.

TEA, recurso humano sin aprovechar.

Aun las personas con alto grado de Trastorno Autista, tienen la posibilidad de lograr autosuficiencia si reciben la atención adecuada, factor que, en países en desarrollo como México, es difícil de lograr, ya que implica el compromiso constante y permanente de varias de las partes que conforman a la sociedad. Quizás, el caso de Daniel sea de las excepciones, pues logros como el progreso en tiempo y forma en la escuela regular y la integración a la sociedad, se obtuvieron al empatar tres factoresimportantes: 1) interés de los padres de familia para apoyar a su hijo; 2) contar con solvencia económica suficiente y 3) haber sido apoyados por una de las escasas organizaciones de la sociedad civil que están especializadas en el manejo del TEA.

Oportunidades
Cuando el hijo de la señora Aguirre fue remitido a un hospital privado, en el nosocomio no lo valoraron correctamente, pese a esto le indicaron que debía acudir a una terapia psicológica y a otra de lenguaje. Daniel y su mamá tenían que hacer cuatro visitas a la semana a un hospital de Interlomas, cada una costaba ochocientos pesos y le implicaba dos horas de traslado, es decir, el gasto era de al menos 12 mil 600 pesos por mes con 32 horas de tiempo perdido.

Año y medio después, cuando el único cambio de Daniel fue voltear los ojos cuando se le hablaba, su mamá optó por llevarlo a Domus, lugar en el que en seis meses logró que con diferentes estímulo.